… "una persona que se cree mejor de lo que es, siempre elige el camino equivocado". (Fragmento de Encuentro Uno: ¿Porqué elegiste la Argentina?)
(…) El liberalismo, bueno o malo, o mejor dicho aún, bueno y malo al mismo tiempo, demostró que durante 255 años fue el que más logró adecuarse a los cambios que el mismo ser humano impuso. Hasta el momento ha sido más pez que dinosaurio. (Fragmento del Capítulo 1: Siglo XXI)
... "pero, mi amigo, la política no es el fútbol. No confundamos pensamientos con sentimientos". (Fragmento de Encuentro Dos: La política no es el fútbol)
La gran mayoría de las proclamas socialistas, libros, ensayos y otros instrumentos de divulgación y propaganda, giran alrededor de los males del capitalismo neoliberal.(…) … el mayor desafío para ellas, no será intentar derrocar gobiernos a través de revoluciones, sino cambiar los sistemas de creencias de las personas. (Fragmentos del Capítulo 2: La extrema izquierda)
Lo primero que extraemos del análisis histórico de esta ideología, es que no está, como solemos imaginar, en el polo opuesto de la extrema izquierda. Ambos tienen, en sus discursos, tantas discrepancias como coincidencias. (Fragmento del Capítulo 3: La extrema derecha)
Podríamos arriesgar la opinión de que hoy la flexibilidad política y económica cambió de bando. Lo que antaño era un distintivo de la izquierda, se ha convertido en un estandarte de la nueva derecha democrática y conservadora. (Fragmento del Capítulo 4: La derecha democrática)
Edward Bernstein, el fundador de la socialdemocracia, preconizó la acción política del socialismo en un régimen democrático afirmando: <La obra constitucional es más lenta, pero mucho más sólida que la revolucionaria. En la obra legislativa la inteligencia domina sobre el entusiasmo, mientras que en las revoluciones, el entusiasmo se sobrepone a la inteligencia>. (Fragmento del Capítulo 5: La izquierda democrática)
El fenómeno de la globalización está vinculado intrínsecamente con la “Revolución Informática”, lo que lo hace comparable, como acontecimiento, a las revoluciones industriales de los siglos XVIII y XIX. Éstas, en su momento, también desencadenaron consecuencias desastrosas y un cúmulo de protestas y discusiones sobre sus ventajas y desventajas. (Fragmento del Capítulo 6: La globalización)
… el "Justicialismo”, como lo definiera el mismo Perón, tenía características pendulares entre el capitalismo y el comunismo. Este péndulo generó confusión y contradicciones que le impidieron crear el marco de referencia que necesita toda ideología. (Fragmento del Capítulo 7: El péndulo)
-<La riqueza de una nación es acorde a su capacidad de ahorro y producción, no a la simple tenencia de sus recursos naturales. Si fuera lo contrario, mi país (Japón) estaría entre los más pobres del mundo, y ustedes (Argentina), sin lugar a dudas, estarían ya entre las cinco mayores potencias>. (Fragmento de Encuentro Tres: La cultura de la incoherencia)
El reunir partes de distintas ideologías no determina de ninguna manera la construcción de una nueva. Ésta debe cumplir pautas de profunda coherencia entre su mecanismo económico y su estructura política, unidas ambas por un respaldo jurídico inconfundible. (Fragmento del Capítulo 8: La Disociación)
Sin la capacidad para ser fascista, comunista o capitalista, el peronismo terminó siendo un populismo. (Fragmento del Capítulo 9: El intento peronista)
Una razón que explicaría perfectamente este fenómeno sería la de que un estadista construye instituciones y son éstas las que finalmente benefician al pueblo mientras que un populista construye ilusiones y los beneficios que recibe el pueblo son gracias a él. Es decir, son un regalo del líder y no un derecho que se recibe a través de las instituciones perfectamente organizadas y destinadas a tal efecto. (Fragmento del Capítulo 10: El secreto del triunfo populista)
En la vida, todo hombre que se lanza detrás de una meta que excede sus capacidades, inevitablemente se deberá enfrentar a una sensación de impotencia. La única manera de evitar esta trampa es conocer muy bien las propias capacidades y, desde ese lugar, elegir el camino adecuado. (Fragmento del Capítulo 11: El discurso argentino)
Si la ignorancia es la sabiduría de los estúpidos, la creación de las ideas a partir de las de sus enemigos, es la expresión exponencial de la limitación intelectual. (...) Percibir al que tiene distintas ideas políticas como un enemigo anula la capacidad de entendimiento sobre el bien de los <otros diferentes> y esto, a su vez, limita la expansión intelectual.
(...) De todas las manipulaciones posibles, la que considero más perjudicial para el país es la de medir a la misma acción con diferente vara. Los medios que le perdonaron a Menem su ambición de poder a cambio de políticas socioeconómicas con las que estaban de acuerdo o les eran favorables tienen la misma responsabilidad que aquellos que le perdonan a Kirchner similar ambición de poder a cambio de políticas socioeconómicas con las que están de acuerdo o les son económicamente favorables. (Fragmentos del Capítulo 12: Los medios de comunicación)
… todavía los socialistas no pueden despegarse del postulado que expresa que las condiciones sociales y económicas de cada persona son las generadoras de sus creencias, y no a la inversa. Este pensamiento lo llevó (a Karl Marx) a considerar que las erróneas creencias del ser humano, así como su comportamiento, se debían al sistema capitalista. Desde este punto de vista las ideas no habrían construido al sistema sino que éste, ya constituido, ofició de generador de las mismas. Por esto, si desaparecía el capitalismo, desaparecían esas creencias burguesas. Desaparecido el perro, desaparece la rabia.
(...) El capitalismo toma como punto de partida para su desarrollo al bien individual basado en la competencia, la búsqueda del beneficio y la solidaridad condicionada, mientras que el socialismo persiste en mantener como punto de partida al bien colectivo basado en la generosidad y la solidaridad incondicional. Al hablarle a un tipo de hombre como el que la mayoría aspiraría a ser pero que en realidad no es, se diluyen sus probabilidades de obtener una penetración mayoritaria de las ideas que propulsa. (Fragmentos del Capítulo 13: El problema insoluble)
El capitalismo no miente cuando publicita todo lo que ha hecho en beneficio de sus poblaciones, sí miente cuando trata de eludir su responsabilidad por todo aquello que no ha logrado hacer, esto es, satisfacer las necesidades de los excluidos del progreso económico, de los carentes de casa, comida, servicios de salud y vivienda, de los marginales y los desocupados.
(...) Así como la propiedad privada es el fundamento de la sociedad burguesa, el capital es la sangre que circula para darle movimiento al sistema. No importa con cuánto afán se quieran practicar todas las demás actividades que definen a una economía capitalista, sin capital no hay capitalismo. A lo sumo habrá buenas intenciones y buena voluntad destinadas al fracaso. (Fragmentos del Capítulo 14: Los pilares del edificio capitalista)
Cuando los políticos argentinos reclaman por un capitalismo <humano>, <productivo>,
<ético>, <distributivo>, <serio>, <honesto>, y otros calificativos del mismo tenor, al mismo tiempo que rechazan el <financiero>, <neoliberal>, <especulativo>, <improductivo>, <inhumano>, <corrupto> o <explotador>, están dando un mensaje erróneo a la población: que hay un capitalismo bueno y otro malo, y esto es inconcebible desde el punto de vista lógico. No es posible dividir un sistema económico unitario que está regido por principios básicos que supuestamente deberían guiar el pensamiento y la conducta de quienes lo apliquen. (...) ...desde mi personal visión holística, el capitalismo, al igual que cualquier sistema o método que invente o desarrolle el hombre, es <bueno> y <malo> al mismo tiempo, pues ambas partes reflejan lo que es su creador. Si el hombre tiene su lado bueno y su lado malo, todo lo que de él emerja también lo tendrá. Se lo acepta desde su integridad o se lo descarta, pero no se lo puede dividir sin destruirlo. (Fragmentos del Capítulo 15: El capitalismo en la actualidad)
... el grueso del empresario argentino se ha distinguido por evadir constantemente los riesgos de comprometer su patrimonio personal. Argentina ha sido, según una frase ya muy conocida, la nación de los <empresarios ricos de empresas pobres>. (Fragmento del Capítulo 16: El transgresor)
Las experiencias vividas durante los últimos años nos indican que en el afán de hacer justicia a cualquier costo, los gobernantes, los jueces y la misma opinión pública arrasan con las garantías de la libertad y el derecho que debe sostener, justamente, a un Estado Democrático de Derecho. Es inevitable que estas actitudes engendrarán en el futuro consecuencias lamentables para la Nación.
(...) ...Argentina ha sido una nación que ha cambiado continuamente sus reglas de juego. Las maneras de interpretar las leyes, la Constitución y las reglamentaciones, son modificadas a diario, cuando no, vulnerada la esencia de los conceptos de base que generaron su aparición. Esto, probablemente estableció en las creencias de la población una actitud de poco respeto al orden previamente establecido o, peor aún, la idea de que cada uno puede hacer su propia ley. El factor de subjetividad que implica cada creencia vence con holgura al de la relativa objetividad marcada por la ley formal. Si el hecho no concuerda con los deseos personales o pensamientos preconcebidos del que lo juzga, lo emocional cubre cualquier posibilidad de enfrentarlo con una mayor ecuanimidad.
(...) Creo que el fenómeno argentino puede analogarse al de un violador. No lo puede evitar, no se cura y se siente compelido a repetir el hecho. Si bien con posterioridad reconoce el mal realizado, no tiene conciencia de las implicancias de su acción en el momento de realizarla. Del mismo modo que el abusado tiende a realizar de manera activa aquello de lo que fue víctima, las nuevas generaciones de argentinos, al vivir en una sociedad cuyas reglas básicas son violadas por sus mayores, tienen altas probabilidades de transformarse en los próximos victimarios. (Fragmentos del Capítulo 17: El violador)
Casi tres décadas atrás yo había aprendido, en un seminario realizado en el exterior, que existían dos economías coherentes, la capitalista y la comunista, y dos economías incoherentes e inclasificables, la japonesa y la argentina, también agregaban que la de Japón era exitosa aunque estaba predestinada a afrontar graves dificultades en un futuro, mientras que la de Argentina nunca había sido exitosa y el país caminaba hacia su colapso.
(...) Con un Estado argentino adicto al robo, la famosa <fuga de capitales> hacia países cuyos mercados son estables y sus monedas fuertes, es absolutamente inevitable. No existe ya discurso alguno ni medidas temporarias atrayentes que puedan hacer que estos capitales no solo retornen, sino que eviten que sigan yéndose.
(...) La existencia del péndulo ideológico argentino al oscilar de la izquierda a la derecha, o del socialismo corporativista al capitalismo liberal, según las circunstancias políticas y sociales del momento; las consecuentes modificaciones a las <reglas de juego> del capitalismo; la referencia continua a los empresarios como <ladrones o enemigos públicos>; la popularización de las ideas que refieren a que, si se respetan los intereses extranjeros, perdemos la independencia y la soberanía; las recurrentes devaluaciones y la atipicidad de la política argentina y de su economía, son realidades insoslayables que hacen desaparecer la previsibilidad y con ella, al dinero. Y, sin dinero, no existe otro futuro posible para el país que su involución. (Fragmentos del Capítulo 18: La involución)
Las ideologías, así como la vida misma de una persona, son construcciones que hay que aceptar de manera integral, como las dos caras de una moneda. No podemos cortar de canto una moneda para quedarnos con la cara que más nos agrada sin que deje de existir la moneda misma como valor de cambio. (Fragmento del Capítulo 19: Las dos caras de la moneda)
En Argentina … una buena parte de la población tiende a estigmatizar a una sola de las partes de cualquier conflicto. Sea esto motivado por un pensamiento, sentimiento, creencia o estrategia, el hecho de sostener que una de las partes involucradas en una disputa cualquiera (personal, afectiva, política, económica, bélica, etc.) deba asumir la posición de mayor culpabilidad extrema (un único <demonio>), muestra un brutal desconocimiento de la esencia del ser humano. (Fragmento del Capítulo 20: Los demonios)
(...) Sin ahorro invertido no hay capital y sin capital no hay capitalismo. ¿Cómo se le pudo ocurrir a un grupo de políticos, industriales y economistas implementar algo tan destructivo para el sistema capitalista como fue la ley de pesificación asimétrica, la cual destruyó masivamente todos los contratos establecidos? En el proceso de nuestra investigación, los colaboradores del exterior nos hicieron notar una y otra vez este hecho como un elemento simbólico fundamental, representativo del modo en el cual nos ven desde afuera. La frase de uno de ellos lo sintetiza: <Lo que más sorprende no es la idea en sí, sino cómo el cerebro de un político o un economista argentino puede llegar siquiera a evaluarla. Una idea así jamás se le ocurriría a un economista de otra nación, pues es como intentar la solución a un grave problema socioeconómico matando a quien puede lograrlo>. (Fragmento del Capítulo 21: El desarrollo económico)
Mi madre … recaló en la Argentina ya pasados sus cuarenta años. Ella fue una de las tantas mujeres europeas que tuvieron que enfrentar las dos guerras mundiales del siglo pasado. Utilizaba la vasta experiencia que le había dado el huir de país en país escapando de las masacres (era armenia y su familia fue perseguida por los turcos) y las dictaduras (el fascismo italiano y el comunismo rumano), para transmitirme enseñanzas sobre lo efímeras que pueden ser las circunstancias de una nación. Hay palabras que mi madre solía repetir y que quedaron grabadas en mi memoria: <hay cosas que te pueden suceder mañana que nunca jamás podrás imaginártelas hoy>. (Fragmento del Capítulo 22: La Argentina macrocéfala)
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